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Mejores vinos del Priorat, ¿por qué triunfan en todo el mundo?

 El del Priorat es uno de los paisajes vinícolas más impactantes de cuantos pueden contemplarse en la Europa meridional. Delimitado al norte por el macizo de la sierra de Montsant, la sierra de la Figuera en el Oeste, la de Molló en el Este y el curso del río Siurana, que sigue su curso aguas abajo en dirección al Ebro, el territorio de la comarca no es muy extenso: ocupa 17.629 hectáreas, de las cuales 1.887 están plantadas con vid.  En cualquier caso, el Priorat destaca por su larga tradición vinícola y singular orografía: el río Siurana y sus afluentes son la arteria geográfica principal de la zona, y provocan una serie de valles y pequeñas planicies gracias también a la sinuosidad geológica de las sierras y vertientes montañosas.

 

Si bien fueron los romanos quienes introdujeron la vid en el territorio de lo que hoy es la provincia catalana de Tarragona, corresponde a los monjes medievales el mérito de haber extendido la viticultura en estas tierras interiores y áridas, donde los suelos de llicorella (pizarra negra) y el cultivo en terrazas limitan gravemente la producción.

 

Trabajando con extrema dificultad las viñas en costers –pendientes vertiginosas, con inclinaciones que pueden llegar hasta los 60º–, los payeses del Priorat elaboraron durante siglos vinos de cuerpo generoso, intenso color y elevado índice alcohólico.

 

La D.O.Q. Priorat es la única Denominación de Origen del territorio español, junto con la D.O.Ca. Rioja, que está reconocida como D.O. calificada, categoría superior en el contexto de las indicaciones geográficas.

Los grandes vinos del Priorat

Este estilo, más bien rústico, cambió a partir de finales de la década de 1980, cuando se asentaron en esta zona algunos viticultores visionarios que aportaron una nueva perspectiva a los vinos de esta región introduciendo conceptos enológicos avanzados, amén de variedades de origen francés –cabernet sauvignon, syrah y merlot–, que sumaron complejidad y elegancia a los tintos del lugar, tradicionalmente elaborados con garnacha y cariñena.

 

El boom del nuevo Priorat no tardó en explotar y pronto sus flamantes "joyas" vinícolas fueron demandadas por los aficionados y expertos de todo el mundo, lo que situó a esta tradicional comarca catalana en la elite internacional de los grandes vinos.

 

Actualmente, Priorat es la única Denominación de Origen del territorio español que ha alcanzado, junto con Rioja, la categoría de D.O. Calificada (D.O.Q. en el caso de Priorat), una instancia superior en el contexto de las indicaciones geográficas.  

 

Para descubrir los mejores vinos del Priorat, una excelente alternativa es recurrir a sus bodegas más representativas, como Scala Dei, cuya gama exhibe la riqueza de matices que atesora esta ancestral comarca vinícola.

Scala Dei, la bodega más antigua del Priorat 

Además de las bodegas instauradas en los años '80 del siglo pasado por Álvaro Palacios, René Barbier (Clos Mogador), José Luis Pérez (Clos Martinet) y demás viticultores visionarios que sentaron las bases del resurgimiento del Priorat como región vinícola de prestigio, cabe destacar Scala Dei como modelo a la hora de representar la historia, identidad y carácter de este territorio vinícola tan singular.

 

Scala Dei es la bodega más antigua del Priorat. Su fundación se remonta al siglo XIX, aunque sus orígenes son mucho más antiguos: en las tierras que circundan al emblemático monasterio que da nombre a la bodega –y que se considera la primera cartuja de la Península Ibérica–, los monjes cultivaban vides y elaboraban vino desde el año 1163.

 

Tras la desamortización de Mendizábal (1836-1837), las tierras e inmuebles pertenecientes al monasterio de Scala Dei pasaron a manos privadas, pero la actividad vinícola no se interrumpió. Los nuevos propietarios apostaron por dar continuidad a la actividad vinícola de los cartujanos, adecuando las antiguas dependencias de los monjes a la producción de vinos. Así, la nave de crianza donde actualmente envejecen los vinos de Scala Dei es una construcción del siglo XVII, la misma que funcionó como residencia del procurador de la cartuja.

 

En 1973, el proyecto de la "bodega de los cartujanos" echaba a andar y un año más tarde la nueva bodega embotellaba la primera añada del tinto Scala Dei Cartoixa, marcando un hito: fue el primer vino del Priorat que llegaba al mercado embotellado.

 

Con estos antecedentes, Scala Dei puede vanagloriarse de ser la bodega más antigua de la D.O.Q. que, hacia el final de la década de 1980, se convertiría en la gran revelación del vino español.

 

Desde la llegada del grupo Raventós Codorníu, en el año 2000, al accionariado de la bodega, Scala Dei ha entrado en una etapa de gran dinamismo, ampliando y modernizando sus instalaciones, lo que ha potenciado la calidad de su gama de vinos.

 

Así, beneficiándose de viñas excepcionales –se cuentan entre las más antiguas de la zona–, localizadas entre los 400 y 800 metros de altura, en suelos de diversa composición y privilegiada orientación, hoy la bodega presenta una amplia oferta de alternativas para exhibir la riqueza de matices que luce el Priorat, desde la frescura más nítida de la garnacha en el nuevo Scala Dei Negre 2020 y la fragante delicadeza del aclamado rosado Scala Dei Pla dels Àngels, pasando por la rotunda personalidad del tinto de garnacha de rasgos más tradicionales, Scala Dei Prior 2017, el monovarietal de cariñena que rompe con la querencia de la casa hacia la dominante garnacha, Scala Dei Heretge 2017, y las dos cuvées más excepcionales: Scala Dei St. Antoni 2016, tinto de viñedo único que ya trabajaban los monjes cartujos, y Scala Dei Masdeu 2013, igualmente de viñedo ancestral y vinificado con técnicas arcaicas que habían desaparecido en Priorat. Sin olvidar el blanco Scala Dei Massipa 2018, que recupera un clásico de la bodega con la vocación de mostrar la expresión más fresca de la garnacha blanca de la comarca.

 

Todos estos vinos permiten adentrarse en Priorat copa en mano, para recorrer su sinuoso paisaje con todos los sentidos.

 

 

 

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