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Clarificación y filtración del vinoClarificación y filtración del vino
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¿Qué es la clarificación del vino y la filtración?

El vino es mucho más que una simple bebida, se trata del resultado de un concienzudo proceso donde la naturaleza, la ciencia, la tecnología, la tradición y la destreza humana se combinan. Si eres un habitual de nuestro blog, ya sabrás que uno de nuestros temas favoritos en 15 Bodegas es enseñarte los entresijos relativos a su elaboración. En esta ocasión, queremos adentrarnos en dos procesos que garantizan la calidad y estabilidad de cada botella: la filtración y la clarificación del vino. ¿Nos acompañas? 

 

¿Qué es la clarificación del vino?

Este término hace referencia a una técnica empleada en el ámbito de la enología para eliminar las partículas en suspensión que pueden afectar la apariencia, textura y estabilidad de la bebida.  

 

Cabe destacar que estas partículas son naturales y que son fruto del proceso de elaboración. Ten en cuenta que, durante la fermentación, el vino desarrolla ciertas impurezas como levaduras y bacterias. Estas compañeras indeseadas son las que enturbian y opacan el vino. Para evitarlo, los enólogos recurren a lo que es la clarificación del vino. De este modo, se consigue una bebida mucho más limpia, brillante y equilibrada 

 

Aunque pienses que se trata de una práctica reciente, lo cierto es que ya era algo habitual en la Antigua Roma y ha perdurado hasta nuestros días. Eso sí, debes saber que se trata de un paso opcional a la hora de elaborar el vino. De hecho, algunos de los productores de vino natural se saltan este paso para que los consumidores puedan probar el resultado tal cual se obtiene. Sin embargo, es recomendable someter el vino a este proceso por varios motivos: 

 

       - Evitar que las partículas modifiquen las características organolépticas del vino. No solo es importante para preservar los aromas, el color, el sabor y los matices de la bebida, sino también para que estos defectos sensoriales no deprecien el vino en el mercado. 

       - Eliminar compuestos nocivos para la salud. Los clarificantes sirven para reducir el contenido de componentes, como puede ser la ocratoxina A (OTA), que podrían tener efectos adversos para la salud de las personas.  

       - Conseguir un producto más atractivo. Como hemos comentado, los sólidos en suspensión enturbian el líquido, lo que puede resultar desagradable o poco apetecible.   

       - Hacer el vino más estable para su embotellado. 

       - Mejorar la sensación en boca. 

 

¿Cómo se hace la clarificación del vino?

Existen diversas formas y métodos para clarificar el vino. La elección de una u otra dependerá del tipo de vino que se desea obtener y de la filosofía del productor. En cualquier caso, debes tener claro que, junto con la filtración, se trata de una de las etapas finales en la elaboración del vino, pues ocurre justo antes del embotellado. A continuación, te contamos cuáles son los métodos más empleados para este fin. 

 

La clarificación natural o espontánea

Para este método, solo se necesita la ayuda de nuestra amiga la gravedad. Simplemente, se deja reposar el vino en tinas, barricas o depósitos dependiendo del tipo de barrica para que la fuerza de la gravedad actúe y las partículas en suspensión se vayan acumulando en el fondo con el tiempo.  

 

Aunque algunos enólogos quedan satisfechos tras esta clarificación natural, lo cierto es que no es suficiente para limpiar totalmente el líquido. Por consiguiente, la mayoría de los productores recurren a una segunda clarificación que termine por dejar el vino impecable.   

 

La clarificación con agentes clarificantes

Normalmente, el proceso de clarificación consiste en añadir sustancias al vino que sirvan para arrastrar las impurezas de una manera rápida y eficaz. Dentro de las múltiples opciones que hay, podemos dividir estos agentes clarificantes en tres grandes grupos: proteicos, minerales y sintéticos. 

Dentro de los proteicos están las sustancias de origen animal, como puede ser la clara de huevo, la caseína de la leche, la sangre de ternero o la gelatina, que puede ser de cerdo o de pescado. La clarificación del vino con clara de huevo es una de las maneras más prestigiosas y tradicionales de llevar a cabo este proceso. De hecho, su origen se remonta, nada menos, que al siglo XVII y se emplea, sobre todo, en la clarificación del vino tinto.  

Por otra parte, se encuentran los insumos de origen mineral. Dentro de este apartado, destaca la bentonita, una arcilla que se utiliza tanto con vinos blancos como con vinos tintos. También vale la pena mencionar los geles de sílice que, a menudo, se agregan para actuar conjuntamente en la clarificación del vino con gelatina. 

El tercer y último grupo es el compuesto por alternativas más modernas y, por tanto, no tan extendidas como las enumeradas anteriormente. Entre los agentes sintéticos, está el PVPP (polivinilpolipirrolidona). Se trata de una especie de pegamento con capacidad para, entre otras cosas, reducir la astringencia en tintos jóvenes. 

Aparte de los ya dichos, también existiría un cuarto grupo, el de los clarificantes vegetales. En este apartado estaría el alginato que es una sustancia que se extrae de las algas marrones; es muy común en la cocina de vanguardia como gelificante y para crear esferificaciones. El alginato se suele usar en los vinos espumosos  

Por último, es importante que sepas que hay cierta normativa con respecto a los agentes clarificantes permitidos con respecto a cada Denominación de Origen.  

 

¿Qué es la filtración del vino?

Ya hemos visto en qué consiste la clarificación del vino y, ahora, le llega el turno a la filtración que es lo último que hay que hacer para conseguir ese elixir limpio y brillante que tanto deseamos. Por tanto, son dos procesos que están estrechamente relacionados entre sí. 

La filtración del vino es la parte en la que se retiran los sólidos que se han separado tras haber añadido el agente clarificante. En líneas generales, lo que se hace es pasar el vino por un filtro que sea capaz de retener esas partículas para separarlas del líquido. Eso sí, la filtración hay que realizarla con sumo cuidado, pues demasiada agresividad en este proceso puede suponer una pérdida de las características propias del vino y, por tanto, restarle intensidad y personalidad.

Como en el caso de la clarificación, no todos los productores de vino optan por llevar a cabo este paso. Cuando nos encontramos con un vino sin filtrar, lo normal es que haya una gran presencia de posos y tártaros. No pasa nada, pues son materiales totalmente naturales e inofensivos. Lo único malo es que pueden entorpecer el proceso de degustación. No obstante, para librarte de ellos, lo que puedes hacer es contar con un decantador que te sirva para filtrar en tu propia casa el vino antes de consumirlo. 

 

¿Cuáles son los métodos de filtración que se emplean con el vino? 

Existen múltiples métodos con los que realizar el proceso de filtración. No obstante, los tres más relevantes son los que te enumeramos a continuación 

       - Filtración por tierras. En este caso, se emplean capas de tierra compuestas por diatomeas o perlitas que son capaces de absorber las impurezas que presenta el vino.  

       - Filtración por placas. Aquí lo que se usa como filtro son varias superficies de celulosa con diversos grados de porosidad. Aparte de ser el método más utilizado, es el menos agresivo 

       - Filtración por membranas. Se usa en fases más avanzadas para eliminar partículas más finas y microorganismos que podrían alterar la estabilidad del vino. En este caso, el vino se hace pasar por membranas con poros microscópicos que actúan como un tamiz. 

 

 

¿Cómo es el proceso de filtración del vino?

Ya hemos visto las técnicas, pero ¿cómo se lleva a cabo el proceso de filtración del vino? Normalmente, este tiene lugar en tres fases distintas. Sin embargo, no se trata de acciones independientes, sino que cada una repercute indudablemente en la siguiente. Por tanto, debe entenderse como un proceso integral con gran complejidad. Para que el resultado sea satisfactorio, hay que hacer una buena selección de la tecnología, los tipos de filtro a utilizar y llevar un riguroso control de cómo se desarrolla el procedimiento.  

       1. Prefiltración. Como su nombre indica, se trata del paso previo a la filtración y consiste en eliminar las partículas más grandes y que puedan perjudicar las siguientes fases del proceso. No es una etapa obligatoria, pero sí recomendada. 

       2. Filtración de afinado. Se procede a pasar el vino por un equipo de refrigeración con el objetivo de eliminar los posibles microcristales que pudiesen quedar todavía en el líquido. Para este paso se suelen emplear los filtros de placas, que proporcionan una filtración más fina y respetuosa con el vino.  

       3. Filtración esterilizante. En la última fase se utilizan membranas esterilizantes que terminen de estabilizar y limpiar el vino antes de proceder con su embotellado.  


Ya ves que, sin la clarificación del vino y su posterior filtración, sería imposible disfrutar de un vino limpio, estable y lleno de matices. Estos pasos garantizan que cada botella llegue a tu mesa en perfectas condiciones. Y si quieres descubrir cómo se aplica todo este proceso en la práctica, en 15 Bodegas te invitamos a visitar nuestras bodegas y conocer de primera mano cómo trabajamos la clarificación, la filtración y el resto de etapas que dan forma al vino. Una experiencia perfecta para entender cada detalle antes de seguir disfrutando de nuestras referencias en nuestra tienda online.